El orgullo de ser
Esta no es mi historia tampoco la de él, no puedo contar algo que no viví ni puedo contar una historia que él ahora ella contará a su tiempo y forma. Pero su historia también es mi historia. Desde que nació tuvo la carga de ser el niño de la familia, el hombrecito, después de dos mujeres la casa se llenó de cochecitos, un tren con vías, una pista de carreras y de esos juguetes que hasta antes de él no existían porque las niñas de la casa solo jugábamos a las barbies, comidita y casita. Pero él desde pequeño ignoró esos juguetes, prefería jugar con nosotras, para mí la hermana mayor tenía la responsabilidad -una responsabilidad que se me impuso por ser la mayor- de cuidarles y lo más fácil era incluirlo en nuestros juegos. Así a sus pocos años ya lo sabía, mi hermano era diferente a los demás niños, no sabía cómo llamarle a eso, solo que era mi hermano. Salió del closet para nosotras hace varios años, nosotras ya lo sabíamos, sólo fue una confirmación de lo qu...