Quintaesencia, el ahora
Varias compañeras de la
universidad compartían la revista e invitaban a seguir una fan page, no entendía
a que se referían, solo veía fondos rosas y la palabra Quintaesencia.
Lo deje, simplemente no
llamo mi atención…
Un día entre a la fan page y
me tope con una revista para mujeres, me encanto, leí todos los números que
tenían hasta ese día, la revise y decidí que también quería ser parte del
equipo, era reportera-bloguera y la palabra escrita me enamora, vi entonces en Quintaesencia una oportunidad para
afilar la pluma.
Envié un inbox y me
respondieron, me invitaban a enviar material, uno de mis primeros textos fue
sobre la muerte de Margarete Thatcher “La Dama de hierro”, de eso ya hace
varios años, 2013.
Y así texto con texto me fui
ganando un lugar, pase de ser la colaboradora de inbox a tomar un espacio en la
fila de colaboradores de cada mes en la sección de: Mujeres y política, fue un 2014 de palabras y búsqueda.
Siempre he dicho, que la
belleza de las redes es que conectas, interactúas y colaboras sin tener que
conocer a las y los demás. Fue en uno de eso eventos dónde te encuentras a
todas y todos, que conocí físicamente a Karina, de ese encuentro nació una
linda amistad, que sobrepaso las páginas de una revista.
Fue el destino o la
casualidad que ese 2014 ambas tuvimos que hacer cambios drásticos y momentos de
pausa en nuestras vidas, Karina me informó del cierre de Quintaesencia y juntas terminamos platicando, desahogando y
compartiendo. Una sabe cuando la vida conspira para hacer cambios, y ese era el
momento de replantearnos y crecer.
Algo paso que la amistad y
los proyectos continuaron, nos seguíamos frecuentando, el grupo de amigas
creció, los proyectos se incrementaron y las ganas de hacer, decir y cambiar
también.
Una noche, ya en el 2015,
nos encontramos para platicar, y en ese momento también para aclarar algunos
temas, fue cuando Karina me compartió el proyecto que estaba por emprender: Tlanemani, una organización que buscaba capacitar,
empoderar y dar herramientas a las mujeres para desarrollarse económica, social
y activamente, adelante le dije: me sumo.
Quien diera que esa noche
las bebidas se alargaron y la plática se extendió por horas, fue cuando Karina
me invito a reabrir Quintaesencia,
dándole una nueva mirada, refrescando la revista, cortando, pegando,
escribiendo y gritando.
Fue entonces que arme el
proyecto, “revivir” Quintaesencia,
volver a reunir a algunas de las colaboradoras, invitar a nuevas y nuevos,
replantear el proyecto y mantener esa esencia que la hace tan única y especial.
Quintaesencia
volvió para quedarse en Diciembre del 2015, un año ha pasado desde entonces,
mes con mes tomamos el espacio digital y compartimos las palabras y acciones de
un gran equipo de colaboradoras y colaboradores.
El camino no ha sido
sencillo, muchas tazas de café, recordarle a las y los colaborares de las
fechas de entrega, pensar en temas, enfoques, buscar invitadas e invitados y
algo muy importante, sumarnos desde las páginas, con nuestras plumas y palabras
a marchas y causas.
Quintaesencia busca
empoderar a las mujeres a que sean voz, sí, voz, porque no hay nada más
importante que el derecho que tenemos todas a poder expresarnos sin miedo.
Gracias por estos 12 meses
de Quintaesencia, gracias por llenar
mi vida de palabras, de procesos de creación. Me gustaría decir que el trabajo
ha sido fácil, pero no lo ha sido, cada mes es un reto y cada mes la lucha por
visibilizar tantas problemáticas es mayor.
Gracias a todas las
colaboradores y colaboradores que mes con mes soportan con una sonrisa “para
hoy me urge tu texto”, gracias a las y los invitados que me nos han regalado
palabras y tiempo, gracias a Karina que deposito en mi la confianza de su
primer gran proyecto, pero sobre todo gracias a las y los lectores que nos
acompañan y dan vuelta a las páginas de esta gran familia.
Quintaesencia
volvió para quedarse y en el 2017 continuaremos siendo voz.
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