lunes, 16 de diciembre de 2013

El sabor del mal de amores


Por Angélica Contreras




(suena el teléfono)
* Bueno
* (silencio)
* Bueno.
* ….a….amiga
* ¿Qué pasa?, ¿qué tienes?
* …nada
* Segura
* (llanto)
* Tranquila, dime que te pasa
* Me…. Me…… te…termino
* ¿Quién, no te entiendo?
* Everardo, (llanto)
* Aaamiga, tranquila voy para tu casa

Siempre he dicho que fui una alumna destacada de la Nanny Fain, de quien aprendí tras largas temporadas y vividas experiencias que para el desamor no existe nada mejor que el helado y todas las cosas dulces que nos han enseñado para combatir los problemas relacionados con el corazón.
Seguro muchas y muchos de los lectores se han sentido identificados con estas primeras líneas, pero también seguro ya muchos están haciendo una lista o recordando que hacen cuando terminan una relación.
Pero vayamos al inicio de este tema, seguramente la conversación anterior les sonó muy familiar, - no lo nieguen-, y es que el drama, las lágrimas son parte habitual de cualquier rompimiento, y es que tenemos todas las pruebas y señales frente a nosotras y no lo vemos: empieza a portarse serio, distante, quiere irse a casa temprano, ya no manda mensajitos románticos, corazones, ya no nos sorprende con detalles, hasta que un día dice la frase – que nadie quiere escuchar-, “Tenemos que hablar”, “podemos hablar”, si aun creen que la relación se puede salvar, créanme que es poco probable que se logre, porque la verdad cuando una parte ya no quiere, nada será igual.
El resto de la historia ya la conocen, él lo dice, nosotras lloramos, no le creemos, hacemos miles de preguntas de las que solo responde una, seguimos preguntando, intentamos abrazarlo, y finalmente él se va, así de simple, una relación de tres meses o cinco años, finaliza en minutos.
Es imposible decirles que sucede después, cada cabeza es un mundo y cada corazón es una galaxia invadida de sentimientos contradictorios, pero de lo que sí estoy segura es que todo romance por más bello que haya sido debe superarse, ¿Por qué?, primero no es sano y por la simple razón de que merecemos algo mejor.

1.- En todo rompimiento, nunca pueden faltar “las amigas”, ese extraño grupo de mujeres que sin planearlo se reúnen y te consuela, se enojan contigo, lloran contigo, ríen y claro te dan la razón de que la culpa la tiene él.
2.- El primer día:
Llorar, llora todo lo que quieras y no te guardes nada.
Ten un buen y variado surtido de aperitivos, golosinas y dulces, no hay nada que un chocolate o un helado no puedan solucionar.
Para intentar olvidar, ve alguna película, es curioso pero creo que seleccionar alguna romántica sirve, pero si quieren ver una de terror adelante. (Yo prefiero para esos casos “Diario de una pasión” o también conocida como “Notebook”)
Nunca falta el brindis y la salida a un bar o antro, donde el brindar nos quita un peso de encima “salud por todos los hombres que son iguales”, “salud por que no sabe lo que se pierde”, “salud por mi ex que es un $%&#$”, desahógate y grita lo que quieras, lo que pasa esa noche por suerte se queda en esa noche (de preferencia que tu celular te lo guarde alguna amiga, para evitar que mandes un mensaje o llames a tu ahora ex).
3.- A partir del segundo día:
Es un volver a vivir, véanlo como una segunda oportunidad, la vida sigue y nada ha cambiado, el cielo está en su lugar e igual de azul.
Luce linda, radiante.
Recuerda: lo que no te mata, te fortalece
No publiques tus sentimientos y penas en las redes sociales, sí, entiendo que te sientes mal y quieres que el mundo sepa la clase de hombre que es, pero para que le demostramos la falta que nos hace.
Vive, sal a la calle, y regresa a tus actividades normales, nada, absolutamente nada justifica estar en cama comiendo chocolates (solo Bridget Jones lo hace con estilo).
Elimina sus fotos, destruye sus cartas, borra su número de celular, y saca de tu vida todo lo que te recuerde a él. Porque nada es más triste y doloroso que seguir reviviendo los recuerdos.
No te culpes, quien te quiera lo va a hacer por quien eres y no por quien quiere que seas.
No todos los hombres son malos, por lo tanto no generalices por que aún quedan caballeros en este mundo.

Finalmente, se que nada de lo anterior es fácil, para nada, qué sentido tendría la vida si así lo fuera, pero cerrar un ciclo nos permite volver a abrir otro, darnos una segunda, tercera y cuarta oportunidad para vivir, disfrutar y amar que de eso se trata la vida.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Veintitantos… Por Angélica Contreras

Desde que mi edad ocupa un dos a su lado izquierdo, cada año la cifra va en aumento y siento una terrible nostalgia víspera a mi cumpleaños, ¿no les ha pasado queridas lectoras, que la semana que debería de ser para festejar a lo grande un año más de vida se convierte en una semana de pensar y replantearse lo que hemos y no hecho?.
Es en víspera de esa fecha, cuando las mañanas se vuelven más pesadas, al vernos al espejo creemos ver patas de gallo, canas y arrugas, subir las escaleras es dolor de espalda y falta de calcio, creemos que todo malestar es síntoma anticipado de la menopausia. Vemos nuestra vida pasar cuando escuchamos a jovencitas hablando de lo que van a hacer, y de la noche a la mañana creemos que nuestra vida ha sido un total desperdicio de tiempo, dinero, energía y sobretodo nos sentimos muy mal con nosotras mismas.

Yo ya me encariñe con mis canas prematuras y las he bautizado con los nombres de mis jefes que con tanto orgullo y gusto se preocuparon en pintar, tengo un tic en el ojo derecho que solo aparece durante el horario laboral extendido que tenemos que cumplir, sí, también he mantenido mi figura gracias a que no alcanzo a llegar a casa a comer y cuando llego olvido que estaba comiendo por contestar algún correo, la edad nos pesa, aceptémoslo y es cuando estamos cerca de cumplir un año más, que nos pesa aún más.

¿Hace 5 años como me veía ahora que ya pasaron esos cinco años?, es la pregunta con la que inicio la semana previa a mi cumpleaños, todos tenemos un plan de vida que nos gustaría seguir al pie de la letra, bien dicen que “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, pero son planes que al final cambian por infinidad de cuestiones que a veces no dependen de nosotras.
Está bien hacer planes, es lo que nos va definiendo y nos hace luchar para alcanzar esa meta, pero también no debe ser nuestro único objetivo para alcanzar la felicidad, tal vez aparezca el amor de nuestra vida, tengamos un hijo, o vayamos a trabajar a otra parte del mundo, cambiemos de empleo o simplemente nos hagamos un cambio de look no previsto que puede hacer que cambie todo y nos lleve desde ese camino a la felicidad.

El estrés y la preocupación por preocupación (es decir el preocuparnos por lo que vendrá o vaya a pasar) es el eterno amigo de muchas y muchos, nos vamos a dormir preocupadas y despertamos con la preocupación, somos el hombro de muchas preocupaciones y la alcancía de muchas más. Por eso: Ya basta!
Quiero y seguro que todas quieren que cumplir un año más no se vuelva parte de la historia de “que estoy haciendo”, “que voy a hacer”, “a donde quiero llegar”, quiero ser libre y poder irme a tomar unas cervezas con mis amigas sin el temor de que las calorías extras no las voy a poder bajar en varios meses, quiero para
mí y para ustedes mujeres de veintitantos y treinta y tantos y de todas las décadas que lean este artículo, que brindemos por un año más de felicidad y no por uno más de amarguras.

El primer paso para conseguir esto es aceptar que estamos mal, sí, muy mal, se aproxima una fecha especial y debemos festejarlo ¿o acaso no es una celebración que estemos vivas con tanta violencia hacia las mujeres hoy en día?.
El segundo paso es olvidarnos de todos los estigmas sociales, tabús y como quieran llamarle, una mujer no es vieja por cumplir tal edad, no está quedada o solterona si no se casa o tiene hijos a cierta edad.

Y el tercero es aceptar que los años pasan y que no volveremos a ser las quinceañeras que solíamos ser, pero que han pasado todos esos años bien vividos.

Y si no me creen les dejo una lista de las mujeres mexicanas más exitosas en los ámbitos, social, económico, político, deportivo, artístico y etc., mujeres que de seguro se ven al espejo y al ver canas y arrugas saben que tienen frente a ellas a grandes triunfadoras.

Así que este año simplemente no soplemos las velitas de un pastel, soplemos los años que han pasado y dediquémonos a bien vivir los muchos años que aún nos quedan.

Escríbeme a

Lo que más nos ha gustado

Analytics