lunes, 2 de diciembre de 2013

Veintitantos… Por Angélica Contreras

Desde que mi edad ocupa un dos a su lado izquierdo, cada año la cifra va en aumento y siento una terrible nostalgia víspera a mi cumpleaños, ¿no les ha pasado queridas lectoras, que la semana que debería de ser para festejar a lo grande un año más de vida se convierte en una semana de pensar y replantearse lo que hemos y no hecho?.
Es en víspera de esa fecha, cuando las mañanas se vuelven más pesadas, al vernos al espejo creemos ver patas de gallo, canas y arrugas, subir las escaleras es dolor de espalda y falta de calcio, creemos que todo malestar es síntoma anticipado de la menopausia. Vemos nuestra vida pasar cuando escuchamos a jovencitas hablando de lo que van a hacer, y de la noche a la mañana creemos que nuestra vida ha sido un total desperdicio de tiempo, dinero, energía y sobretodo nos sentimos muy mal con nosotras mismas.

Yo ya me encariñe con mis canas prematuras y las he bautizado con los nombres de mis jefes que con tanto orgullo y gusto se preocuparon en pintar, tengo un tic en el ojo derecho que solo aparece durante el horario laboral extendido que tenemos que cumplir, sí, también he mantenido mi figura gracias a que no alcanzo a llegar a casa a comer y cuando llego olvido que estaba comiendo por contestar algún correo, la edad nos pesa, aceptémoslo y es cuando estamos cerca de cumplir un año más, que nos pesa aún más.

¿Hace 5 años como me veía ahora que ya pasaron esos cinco años?, es la pregunta con la que inicio la semana previa a mi cumpleaños, todos tenemos un plan de vida que nos gustaría seguir al pie de la letra, bien dicen que “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, pero son planes que al final cambian por infinidad de cuestiones que a veces no dependen de nosotras.
Está bien hacer planes, es lo que nos va definiendo y nos hace luchar para alcanzar esa meta, pero también no debe ser nuestro único objetivo para alcanzar la felicidad, tal vez aparezca el amor de nuestra vida, tengamos un hijo, o vayamos a trabajar a otra parte del mundo, cambiemos de empleo o simplemente nos hagamos un cambio de look no previsto que puede hacer que cambie todo y nos lleve desde ese camino a la felicidad.

El estrés y la preocupación por preocupación (es decir el preocuparnos por lo que vendrá o vaya a pasar) es el eterno amigo de muchas y muchos, nos vamos a dormir preocupadas y despertamos con la preocupación, somos el hombro de muchas preocupaciones y la alcancía de muchas más. Por eso: Ya basta!
Quiero y seguro que todas quieren que cumplir un año más no se vuelva parte de la historia de “que estoy haciendo”, “que voy a hacer”, “a donde quiero llegar”, quiero ser libre y poder irme a tomar unas cervezas con mis amigas sin el temor de que las calorías extras no las voy a poder bajar en varios meses, quiero para
mí y para ustedes mujeres de veintitantos y treinta y tantos y de todas las décadas que lean este artículo, que brindemos por un año más de felicidad y no por uno más de amarguras.

El primer paso para conseguir esto es aceptar que estamos mal, sí, muy mal, se aproxima una fecha especial y debemos festejarlo ¿o acaso no es una celebración que estemos vivas con tanta violencia hacia las mujeres hoy en día?.
El segundo paso es olvidarnos de todos los estigmas sociales, tabús y como quieran llamarle, una mujer no es vieja por cumplir tal edad, no está quedada o solterona si no se casa o tiene hijos a cierta edad.

Y el tercero es aceptar que los años pasan y que no volveremos a ser las quinceañeras que solíamos ser, pero que han pasado todos esos años bien vividos.

Y si no me creen les dejo una lista de las mujeres mexicanas más exitosas en los ámbitos, social, económico, político, deportivo, artístico y etc., mujeres que de seguro se ven al espejo y al ver canas y arrugas saben que tienen frente a ellas a grandes triunfadoras.

Así que este año simplemente no soplemos las velitas de un pastel, soplemos los años que han pasado y dediquémonos a bien vivir los muchos años que aún nos quedan.

1 comentario:

  1. En mi caso, empezaría el post diciendo...Desde que mi edad ocupa un tres a su lado izquierdo... Por lo demás, totalmente de acuerdo contigo!
    Cuando somos adolescentes tenemos ansias de ser adultos, el tiempo parece no pasar. Todo lo contrario ocurre cuando llegas a la treintena... de repente, zás!!! los dias, los meses, los años, vuelan como segundos. Empieza a preocuparte por las cosas que quieres hacer y que no sabes si te dará tiempo o no...
    En fin...esperemos que nos conservemos sanas y fuertes muchos años y que podamos experimentar lo más posible en esta vida. Al fin y al cabo, lo que nos va a quedar es lo vivido.
    Saludos!!!

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