lunes, 27 de marzo de 2017

Una semana sin Internet, la experiencia en Cuba

Empecé a escribir este texto, un sábado que en casa no había luz, por lo tanto según mi hermana no se podía hacer nada.

Nos avisaron que cortarían la luz ese día desde las 10am y se restablecería el servicio a las 3pm, por lo que ese día madrugamos para hacer todo lo que “afuerzas” tenemos que hacer con luz, cargar la batería de los teléfonos, y todas esas cosas importantes.

Pase una mañana limpiando mi cuarto, leyendo y escribiendo varios textos.

Estar sin internet este mes no ha sido ajeno para mí, pase una semana en la Habana y Varadero, Cuba sin Internet el 90% de mi estancia.

Esos días me sirvieron para reflexionar, no recordaba mi vida sin internet, como ya he narrado en ocasiones pasadas, en casa desde que tengo uso de memoria, siempre hubo un equipo de cómputo que aprendí a usar con miedo, después llegó internet, mi casa, era de las pocas que pagaban este servicio. Hace unos cinco años empecé a pagar un plan de internet desde mi smartphone, por lo que a dónde voy el Internet va conmigo.

En Cuba compré en el aeropuerto una ficha para tener internet en la isla (como esas fichas para cargar saldo de Telcel), finalmente no podía desconectarme del todo entre el trabajo y avisar  mi madre que seguía viva, la ficha en cuestión era una tarjeta que te decía cual era tu usuario y tenias que rascarle a un sellito gris para descubrir tu contraseña, la compañía ETECSA pide a los turistas su pasaporte para registrar quién compro qué y cuál usuario tienes por lo que el gobierno Cubano sabe a dónde, qué día y que estoy consumiendo de su internet.

¿Dónde quedo la privacidad?

¿Qué uso se da a esa información que recaban de mi navegación?

¿Dónde quedo la neutralidad de la red en la isla?

¿Para qué quieren saber mi información si soy turista?

 

Ningún ciudadano me supo responder estas cuestiones y los de ETECSA me dijeron que era parte del procedimiento.

El gobierno es el único autorizado a proveer internet, es lento y caro, por cinco horas de internet pague 7.5 CUC (como 150 pesos mexicanos), el día que yo llegué al aeropuerto solo encontré fichas de 5 horas, pero en el mercado negro me vendían por el doble o triple de su costo fichas de 1 hora y más de 5, claro sin pedirte información.

Esta por demás decir que la ficha termino siendo un recuerdo más, nunca me pude conectar en las “zonas wiffi” (logré conectarme en el aeropuerto una hora antes de irme).

Las zonas wiffi eran muy fácil de ubicar, donde veías a turistas sentados hasta en la banqueta o recargados en la pared, pero también a unos pocos cubanos (principalmente los que vivían del turismo) que podían pagar un ficha, casi siempre era donde estaba un parque, museo o zona turística. Era en esas zonas donde algún cubano podía acercarse y querer venderte una tarjeta del mercado negro.

 

¿Cómo funcionan las tarjetas?

1.- Encontrar una zona wiffi

2.- Activar el wiffi de tu equipo

3.- Entrar a una ventana del navegador donde aparece una ventana con el logo de ETECSA y te pide tu usuario, contraseña y al entrar aparece un reloj contando el tiempo que llevas consumido y el que sobra.

El problema es que la red no es estable entonces se desconecta muy fácilmente. También había puntos de información y dudas, la misma compañía cuenta con cabinas telefónicas para aquellos que no cuentan con teléfono en casa. 

Platicando con un maestro de lo que sería el equivalente de primaria en México, me decía que los niños sufren mucho, porque ven a unos cuantos que si pueden acceder y cuentan con “los aparatos” para navegar, y que esta falta de equidad en las tecnologías es una brecha para su desarrollo. Caso contrario, un matrimonio que tiene dos niños pequeños de 4 y 7 años, me decía que preferían que ellos no tuvieran contacto con “eso” hasta que fueran más grandes, por qué no saben lo que ven o leen.

Para otros, creen que los extranjeros tenemos garantizada una vida más plena gracias a internet, sobre todo en los servicios, una pareja de suecos me decía que no entendía por qué debían de ir hasta Vedado a comprar unos boletos de autobús si se podían comprar por Internet, y que no sabían si eso solo se daba en Cuba o en toda América Latina. Mi casera en Varadero, se quejaba amargamente de que tenía que ir hasta Santa Mónica (a 7 kilómetros de donde vivía en una guagua que pasaba cada dos horas) a realizar un trámite para que le dieran un papel que decía los datos de defunción de su padre para un trámite de herencia “en otros países lo hacen por internet” y decía que al hacerlo desde Internet no le quitaban tiempo a las personas.

Yo pude conectarme por que use un paquete (muy caro) de 20MB con mi compañía telefónica,  para navegar en la isla y que no requería conectarme a una zona wiffi, me sirvió para entrar en las noches a revisar en menos de un minuto o minuto y medio el whatsapp, telegram y responder uno que otro correo lo más rápido posible.

Estar una semana sin Internet no me volvió loca como muchos lo esperaban o como yo misma lo creí, al contrario me hizo valorar que para bien o mal, el acceso que yo tengo a Internet es un privilegio, pero que también en esta lucha constante por el Derecho a Internet debemos recordar que al menos en América Latina y el Caribe, el acceso no es igualitario y la brecha es mucha (muchísima).

 


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jueves, 23 de marzo de 2017

QuintaesenciaR de Marzo

Simone de Beauvoir concluyó que “la mujer no nace, se hace”, con esta premisa tan básica Simone nos abre los ojos a una realidad social, cultural e histórica, la mujer es el producto de muchas cosas pero, ¿qué queremos ser nosotras?

Aún con esta máxima de Beauvoir, los años han pasado y seguimos queriendo crear a mujeres a partir de un modelo construido con un poco de encanto de la sociedad, de su esfera y contexto social, económico, un poco de cultura, machismo, y listo, tienen a la mujer perfecta creada a molde y semejanza de lo que se espera de una.
Debemos, como si fuera una regla ser un conjunto de cosas que se esperan, pero, en la búsqueda de la libertad, emancipación y reconocimiento de nuestros derechos se nos han atribuido múltiples roles que debemos acatar, de no hacerlo estamos ante una triple falta “¿Querías derechos?, aguántate”.
Ser feminista también implica una serie de acciones que se deben cumplir para “no defraudar”, las golpeadoras de hombres, hembristas y brujas (por decir poco).

Ser mujer es cansado.

Y aun en el 2017 nos preguntamos ¿Qué es ser mujer?

Ser mujer en el 2017 es un reto, y es que estamos rodeados de mujeres, grandes mujeres que viven su vida, su femeinidad, de maneras diferentes pero todas convencidas de ser lo que ellas quieren.
Nos topamos con una época donde aún se cree que un piropo a una desconocida es bueno, feminicidios, violencia en el hogar, política, laboral, violencia en línea, techos de cristal y pisos pegajosos, una constante lucha en defensa de nuestros derechos, ser mujer es y sigue siendo peligroso.

Podemos ser madres, solteras, aventureras, jefas, empleadas, estilistas, soldados, fontaneras, maestras, abogadas, prostitutas, estudiantes, monjas, podemos ser lo que queramos mientras nosotras estemos de acuerdo y eso en el 2017 es algo que aplaudo, nuestra capacidad para darnos cuenta que nosotras valemos por el simple hecho de ser.

Este número es precioso, mujeres de Aguascalientes, México y América Latina nos cuentan ¿Qué es ser mujer para ellas?, son textos muy bellos que nos narran lo que ellas son, viven, sienten y quieren,  pero también nos presenta una serie fotográfica muy disruptiva que nos hace cuestionarnos si vernos mujeres es solo del sexo femenino, y una serie de textos donde ellos nos comparten análisis y perspectivas del hombre frente a estos temas.

Simone nos dijo que “la mujer no nace, se hace”, hoy en el 2017 las invito que seamos nosotras las que decidamos, que seamos nosotras las que tomamos el rumbo de nuestra vida y decíamos la mujer que queremos ser.

Lean, compartan y hagan suya #QuintaesenciaR de Marzo


miércoles, 22 de marzo de 2017

Retos y desafíos a un año del Youth Observatory

El siguiente texto presenta opiniones personales que no representan una opinión o criterio de ninguna institución.

En noviembre del 2015 un grupo de jóvenes coincidimos por el programa YouthIGF2015, 73 jóvenes de diferentes países que habíamos obtenido una beca para participar en el Foro de Gobernanza de Internet (IGF) de ese año en Joao Pessoa, Brasil.

De este grupo surge el interés de crear un organismo juvenil que se encargará de la promoción y difusión de becas, actividades, cursos para jóvenes en temas de Internet, tecnologías o gobernanza.
Cuatro meses después  de esta reunión, fue aprobada por ISOC la creación del primer grupo de especial interés el SIG Youth o como mejor somos conocidos el Youth Observatory.

El 22 de marzo del 2016 inició un nuevo proceso en la participación de las juventudes.

El Youth, surge como una necesidad, vimos que en ese momento las circunstancias obligaban a la creación de un grupo cuyo tema fuera específicamente las y los jóvenes, porque no estábamos participando, no nos integraban en los capítulos, mucho menos  a espacios para participar en paneles y eventos, y sobre todo el desconocimiento del tema, en las universidades no se ven estos temas, por lo que ¿cómo podíamos pedirle a las juventudes que participaran si también como usuarios desconocían el tema?

El grupo de jóvenes no busca convertirse en un grupo específico dentro del ecosistema de Internet, lo que sí buscamos es que el tema de los jóvenes sea transversal y motive a las demás instituciones y organizaciones  a apoyar, capacitar y fomentar la participación esto a partir de capacitaciones, becas, cursos y motivación.

Como sociedad nos enfrentamos a un problema, la pirámide poblacional se invierte y si no apoyamos ahora  a los jóvenes a empoderarse entonces no sólo no tendremos especialistas en el tema, tampoco usuarios activos, responsables y exigentes de sus derechos.

En un año:
-Contar con la participación de más de 20 países
-Hemos organizado el primer Youth LACIGF en San José, Costa Rica, previo a la reunión preparatoria del Foro de Gobernanza de Internet de América Latina y el Caribe (LACIGF).
-Convocamos a las juventudes a escribir para el primer libro con textos de jóvenes de la región.
-Becamos a jóvenes para que asistieran al LACIGF y al IGF
-Posicionamos como el grupo que ve por los jóvenes en la gobernanza de Internet y como dirían en la política como un semillero de talentos.
-Jóvenes del Youth han participado en la organización, en paneles o como participantes de foros locales, regionales y globales de Internet Society, participado como becarios de programas como LACNIC, LACNOG, IGF,LACIGF, ICANN y muchos más.
-Participación en eventos de la comunidad técnica hasta la sociedad civil.
-Formar parte del board de los capítulos de ISOC en sus países.
Algo muy importante, hemos empoderado a las y los jóvenes a confiar en su voz y participación en los temas de gobernanza de internet, se les ha inspirado, apoyado o guiado para que sean ellos los que tomen la voz, los que participen y confíen en que las juventudes pueden ser parte de los diálogos, discusiones y propuestas.
¿Cuáles son los retos para este nuevo periodo del Youth?

-Primero debemos cruzar las fronteras y terminar de incluir a todos las juventudes del mundo.
-Especializar, si bien ya sabemos y dominamos la gobernanza, necesitamos dentro de este gran tema especializar, hablamos de economía digital neutralidad, derechos humanos, infraestructura, acceso, etc.
-A qué grupo pertenecemos, esto va muy de la mano de la especialización, si bien todos los temas finalmente se convergen en uno mismo, saber a qué grupo enfocamos nuestro trabajo nos permitirá centrar objetivos y metas, conocer gente y priorizar nuestra participación.
- Ser activistas digitales y creadores de contenido.
-Capacitar y compartir el conocimiento, hemos visto que las universidades, especialmente las carreras que por naturaleza se identifican con estos temas, no cuentan con sus programas actualizados, para eso debemos incidir nosotros, y no se requiere una participación offline, se pueden aprovechar las TIC´s: streaming, enviar vídeos, etc.

Han sido muchos los retos, las barreras físicas, temporales y organizarnos para poder realizar las metas que nos planteamos en un inicio, hemos conocido muchas personas que comparten este entusiasmo de apoyarnos, pero también otros que miran con recelo esos rostros jóvenes.

Gracias a esa mafia Youth donde todo empezó, a los casi 180 o más que creen y se han sumado al proyecto,  tutores, amigos, aliados.

A un año estoy orgullosa de formar parte de este grupo, un grupo que ha y está empoderando a las juventudes a creer que pueden participar, opinar y construir un mejor internet para todas y todos.

lunes, 20 de marzo de 2017

¿¡Guapa!?

Arjona nos regaló en sus letras la imagen del taxista, en los noventas aprendimos que era el nuevo príncipe azul, un caballero que llegaba en su corcel (vehículo) a rescatar a una chica indefensa, por lo que para la colectividad, el taxista tenía ese permiso no escrito de “chulear”.
El día 15 de marzo, la bloguera Tamara de Anda denuncio a un taxista por acoso, increíble que parezca tuvo respuesta positiva de unos oficiales que pasaban en una grúa, finalmente denuncio y el taxista fue acreedor de una multa.
Tamara de Anda denuncia a taxista por acoso
 Este hecho ha generado que la reportera sea víctima de violencia en línea y aunque usted no lo crea, de comentarios que han juzgado de que su belleza no merece un piropo y que debía de estar agradecida de que alguien le hiciera el favor de decirle “guapa”, así como mensajes de amenaza, muerte y violación.

Periodista es acosada y amenazada por redes sociales tras hacer pública su denuncia por acoso
 ¿Cuál es el problema de gritarle guapa a una mujer en la calle si es de lo más normal?, no somos su propiedad para que vayan diciendo cumplidos en la calle a desconocidas, segundo, creen que ese cumplido contra nuestra voluntad debe ser aceptado, claro que no, ella y ninguna mujer va por la calle con un letrero que dice “dime lo guapa que soy”, o “dime algo lindo”, si nos vestimos, arreglamos para salir es porque nos sentimos bien con nosotras, nos gusta y no nos vestimos para que volteen a vernos.
 Y muchos podían pensar, pero a algunas mujeres les gusta, hasta sonríen, sí, pero no a todas les gusta.

“Esto, para mí, no solo no anula el problema con el acoso callejero, sino que lo confirma. Vale: admitamos que hay mujeres a las que les gusta que les griten “guapa” y otros comentarios similares en la calle. Pero también: admitamos que hay muchas mujeres a las que no. Muchísimas.”  ¡¿Acoso?! De Estefanía Vela
 Y no, la denuncia que hizo Tamara no fue porque estaba platicando con el taxista y le dijo “guapa”, la denuncia fue porque ambos iban en lugares diferentes, ella ni siquiera era pasajera de ese taxi y él desde su taxi le dijo “guapa” cuando la vio pasar. ¿Es justo que Tamara o cualquier mujer recibir este tipo de respuesta de la sociedad por exigir se le respete? Claro que no, la crítica a esta acción va en varios sentidos:
-Privilegiada, ella es una mujer blanca, con estudios y acceso a información, internet (desde su cuenta de twitter también denuncio), conoce sus derechos, por lo tanto no es equitativo que denuncie a un taxista que no sabe, por que asumimos que su condición de taxista lo hace vulnerable, pobre y al no saber nada, no sabe que debe de respetar.
Asumir que la condición de privilegio te hace más o menos persona para denunciar es una violencia en sí misma y desde ambos lados, entonces parece que nos quieren decir: conoce tus derechos pero no los exijas si alguien pobre los violenta o sabemos que los pobres no saben nada, por eso debes ser tolerante.


 -Normalizar, “pero si decirle guapa a las mujeres en la calle o algo lindo es de lo más normal en México”, “que se aguante es normal”, jamás va a ser normal que un desconocido te diga en la calle cualquier clase de “cumplido sobre tu belleza o apariencia”, (y no, no es porque  “pobre” o “feo” te lo dice es violencia), el acoso callejero se convierte en acosos cuando este tipo de frases o piropos son sin consentimiento.
Yo no ando por la calle con un letrero que diga “por favor dime algo lindo”, y creo que ninguna mujer lo hace, a nadie le gusta que un desconocido diga algo sobre nosotras (sea verdad o no), en eso insisto recae el acoso, cuando alguien por querer lucirse, quedar bien, buscar algo a cambio o por el pretexto que sea dice desde un guapo o sigue por varias calles a una chica diciéndole lo buena que esta.
No, no te pedí que me dijeras que soy guapa, y no es que tenga el ego muy alto o el orgullo, es que, si no te conozco no debes decirlo y si lo dices no debe de gustarme ni sentirme halagada.
 

-Exageradas, que todo nos parece exagerado, que hacemos un drama por una nada, que un “guapa” no es nada.
Amigos, lectores, personas de facebook y twitter, especialmente hombres se han manifestado con un “son bien exageradas” solo le dijo “guapa” no la violo.El acoso callejero inicia con un guapa y puede seguir con una violación, un secuestro o una agresión física o simple más agresiones verbales, ¿somos exageras?, no, estamos hartas.


 La acción de Tamara es sin duda un acto de valentía, denunciar un acoso callejero como un piropo es pocas veces tomando en serio por los oficiales o autoridades, y como siempre revictimizaran “qué andaba haciendo”, “así anda vestida, por eso le dicen cosas señorita”, como mujeres nos han dicho que debemos callar, que decirnos “guapa” debe ser agradecido.


 “A pesar de que es una de las formas de violencia más extendidas en el país, el acoso sexual callejero no está tipificado como un delito en el Código Penal Federal ni en el de los estados. Sólo la Ciudad de México considera a las miradas y palabras lascivas como violencia sexual; mientras que el Estado de México prohíbe tomar fotografías o videos de una mujer en el transporte público sin que ésta dé su consentimiento.” Acoso sexual y callejero no es considerado delito en México


No solo las autoridades, hacer una denuncia o simplemente contestarle al acosador puede resultar contraproducente para la mujer, por que será juzgada de violentadora, de promover disturbios y en otros caso el mismo acosador puede seguir o contestar más violento la mujer “por no dejarse”. Lamento que mis amigos hombres crean que esto es un abuso de poder, el día que los hombres entiendan lo peligroso que es caminar sola por las calles, tener que cambiarte de cuadra, y soportar los gritos, piropos y chiflidos y no decir nada de todo lo que nos dicen en la calle, no, no es normal y no tampoco está bien.

 Por más Tamaras, por que más mujeres defiendan sus derechos, los conozcan y los hagan valer, por más mujeres como Tamara, sin miedo a enfrentar un acoso.
 #YoSoyTamara #TodasContraElAcoso #TamaraDeAnda

lunes, 13 de marzo de 2017

Estampas de Cuba

“Que vivan los pueblos Americanos” frase pintada en el Malecón de la Habana

¿Cómo describes con palabras esa sensación de bajarte del avión y sentir el calor en tu piel, ese hueco en el estómago producto de la adrenalina, de la presión, pero de mucha emoción?

Por una u otra razón termine en la Habana, Cuba; era un viaje que había querido hacer desde hace muchos años y Fidel se adelantó a mi llegada. Creo que las palabras no alcanzan para contar todas las aventuras, experiencias y vivencias de ocho días, pero puedo decir una vez más que sin duda amo América Latina.

Llegué al aeropuerto poco antes de las 4 de la mañana (volaba a la Cdmx a  las 6am), con toda expectativa, mi UBER entró sin problema, eran japoneses y yo esperando abordar nuestros respectivos aviones, doce horas después de viaje, baje del avión y sentí ese calor que sofocaba mis mejillas, de solo sentirlo mi corazón ya latía en rumba.
Al descender el avión debíamos pasar por migración, aduana y muchas filas, todo era muy lento, en ese proceso me “agarro” la aduana y me toco interrogatorio, me preguntaron de todo (solo les falto que me preguntaran a qué hora iba por el pan), revisaron mis maletas, rayos x, un perro las olfateo y por fin me dejaron ir, entre todo y la casa de cambio, salí del aeropuerto tres horas después, cuando el sol ya había caído, recorrí en taxi las calles de la vieja habana.


Esa noche me encontré por primera vez con el #209 de la calle habana, conocí a la Señora Tere, mi casera, una señora ya grande de edad, con su vestido a flores, su cabello recogido en chongo negro como la noche y un pasillo por el que los turistas teníamos que subir las maletas para entrar a una casa de los años 60`s con sillones rojos y ventanas grandes.


En esa casa siempre olía a tabaco, me despertaba el ruido de los perros ladrando o de los señores en sus bicicletas preguntado si querían taxi, por las noches el el aire soplaba muy fuerte y golpeaba las ventanas, mientras las calles de la vieja habana escondían un silencio espectral, las principales se rodeaban de turistas queriendo entrar a los establecimientos de luces fluorescentes, de miles de idiomas que se hablaban al mismo tiempo, lejos de esas calles, otras guardaban silencio, la lata “rodaba” entre las piernas de los niños, las casas con sus puertas abiertas donde la familia se reunía en la entrada a platicar, a fumar un habano o tomar café, los jóvenes sentados en la banqueta “chuleando” a las turistas que pasaban como yo perdidas entre las calles y la magia de la habana.


Que sería la habana sin sus casas de colores, viejas, de grandes puertas y ventanas altas como sus techos, de los coches viejitos que buscaban pasaje y de todo el color que encontrabas en las calles.


Como mexicana y mujer me enseñaron a desconfiar de todos y todo, de tener miedo de los desconocidos y a creer que todos son malos, la Habana me enseñó que las buenas personas sí existen y que como turista muchas veces ignoro esos detalles por el temor a que algo me pueda pasar, imagen además mujer y sola. En la Habana, cerca del malecón, conocí a Francisco y a su hermano Jamel, bueno ellos me encontraron a mí, dos cubanos de Trinidad que estaban de turistas en la Habana, ellos me invitaron a ir a la Casa de los Obreros a comprar habanos, desde un principio tuve que haber dicho que no, pero el espíritu aventurero me hizo seguirlos, siempre dos pasos atrás de ellos y lista para correr, pero se dieron cuenta de mi andar inseguro y me preguntaron si era mexicana, que estuviera tranquila, que en Cuba no hay violencia como en México.
También conocí a Panchito, un taxista de un coche verde de esos encantadores y viejos, me paso su número de celular, por si algún día me encontraba perdida o sin poder regresar, le marcara y el iría por mí, le sorprendió mucho que viajara sola. Y otro taxista que tenía 4 niños (le deje todas las paletas de caramelo que me sobraban), que no sabía inglés y que le ayude a traducir lo que decía otra chica con la que compartí taxi y me preguntó sobre las tortillas, ¿qué es una tortilla?.


En Varadero mis labios sabían a sal, mi piel tomo el color de la canela y jamás pude peinar mi cabello, el agua era tan transparente que podías caminar unos 5 metros o más y seguías viendo tus pies y recolectar conchas de mar en la arena blanca era un juego de niños, una playa tranquila donde la única música eran las olas.
Las noches eran increíbles, después del atardecer todos los inquilinos nos reunimos y platicamos, de todo y de nada, de la vida, viajes, placeres, comida, salud, educación y de la inseguridad en nuestros países.
Conocí a Sol una venezolana que vive en Argentina y a Niko argentino, una pareja encantadora que iba viajando por Cuba, uno para el otro, ella hablaba como diríamos en México hasta por los codos y él la escuchaba (también hablaba no crean que era mudo), pero era un complemento perfecto, una pareja de esas que hacen equipo. Increíbles chicos que espero recibir algún día en México y llevarlos por unas quesadillas con queso.
Niurka o como pedía que la llamáramos Niurki, mi casera en Varadero, abogada que no ejercía porque era más rentable tener su casa para turistas, todos los días o al menos algunos, tenía que recorrer en “guagua” 5 kilómetros para ir a ver a su madre o 3 kilómetros para comprar verduras y fruta. Y cocina delicioso.
Dana y Dani, una pareja de cubanos muy amigos de Niurki que llegaban en la noche a platicar y que se incluían en nuestras pláticas, amaban Cuba y siempre hablaban con orgullo de su país aunque también con cierta crítica a algunos servicios que no eran óptimos.


Y finalmente Lisadro Marín, un español que el día que lo conocí estaba en su última semana de seis meses de viaje por Chile, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú y finalmente Cuba, esa inspiración y pasión por viajar fue contagiosa.


Conocí, caminé, y me perdí por sus calles, entre a cuánto edificio pude, comí en las ventanitas y batallé para encontrar agua (pero ron y cerveza Presidente siempre había), tomé café en pequeñas tazas, mojitos, daiquiri y un habano, churros, cucurucho de cacahuate, muchos helados copelia, camine por sus plazas, me asombré en la Plaza Revolución, bailé en el callejón de Hamel, el malecón, los cocotaxis.

Finalmente, la vida es una candela.

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