jueves, 30 de enero de 2014

El cambio estuvo en el color


Por Angélica Contreras

Corte y pinte mi cabello como mi manera muy personal de iniciar el 2014, atrás deje esas ondas revueltas que tanto enamoraban y esa sonrisa discreta que escondía secretos. Recibí muy variadas muestras de apoyo y descontento por mi aventura, que aunque muchos consideraban solo pasajera aplaudían a regañadientes y otros vitoreaban el atrevimiento.

Mi primera vez con otro color, con papelitos metálicos en el cabello y leyendo para pasar desapercibida las revistas de chismes rosas, novelas y escándalos de la farándula, leyendo la vida que otros muchos quisieran tener.
Me sentí en  la película de Beauty Shop donde sale Queen Latifah, con las paredes tapizadas de gente bella, con personas entrando y saliendo del local que platican más como familia que como vecinos,  donde lo importante no era el corte,  sino lo que no querías platicar pero que al final será por la mezcla de olores, el ritmo de las tijeras al cortar el cabello, los pasos firmes de tu estilista, el agua tibia que escurre por tu cuello lo que nos hace hablar de lo que nos importa más que un cambio.

Las preguntas van surgiendo como  va tomando forma el nuevo corte, será que las estilistas saben interpretar la mirada, saben leer entre líneas que conocen que, como y cuando preguntar, y sin pensarlo al final son nuestras cómplices, las consejeras que sin tener que hablar mucho nos alivian el corazón.

Mi corte y color fue planeado con mesura tras varios meses de debate entre mi almohada y yo, busque y rebusque en internet imágenes que me agradaran, al final mi estilista dio el visto bueno y comenzó la faena. La verdad todo me horrorizaba, sobra decir que soy nueva en el arte del camaleón en mi cabello, y como niña pequeña todo lo preguntaba.

“Me siento como pescado empapelado”, le dije, y con eso fluyeron mil preguntas como, ¿por qué usar papel metálico?, ¿ese tinte que tan especial es?, ¿Por qué lo haces así?, intercaladas con preguntas personales y platicas inconclusas de citas pasadas.

Los cambios se confabulan con la vida que nos da sorpresas, a veces malos como un corte mal  hecho y a veces buenas como un cambio sorprendente, ver caer los mechones de mi cabello me dio la seguridad que el cambio era real y que este año que apenas iniciaba me sonreiría, atrás dejaba las lágrimas vertidas durante los últimos meses, el esfuerzo abrumador de querer olvidar saturando mi mente y cuerpo.

Al verme al espejo me vi a mí misma pero en color zanahoria/chocolate/cafesusco/rojizo, lo que puede hacer el color para borrar mis canas prematuras, las lágrimas, los tragos amargos, las ojeras, la simple y sencilla espera de un beso que se quedó en el aire para nunca volver, pero también ese mismo color tiene la magia de resaltar la sonrisa que conquista, el carácter que admira, la fortaleza que se enfunda y la coquetería de un futuro.
No puede más que gritar, gritar por el espanto de un color que no reconocía, por una yo que veía diferente…


Pero como la vida misma todo depende del cristal con que se mira, y ahora mi mirada era otra. Esa noche salí de la estética para volver dentro de mes y medio a refrescar mis propósitos y metas para este año y claro también regresare para retocar mi nuevo color. 

miércoles, 29 de enero de 2014

ya no te extraño...



Ya no te extraño
es la respuesta que me doy
al saber que ya han pasado meses de tu ausencia
una ausencia larga,
como las tardes sin tus brazos,
como el tiempo que ha pasado sin tus palabras,
sin los largos besos que antes nos dábamos
al compás de las estrellas
cómplices de nuestro juego,
pero me he dado cuenta
que ya no te amo
por qué ya no recuerdo
el sabor de tus labios

martes, 7 de enero de 2014

Año nuevo, mujer nueva

Por Angélica Contreras

Llegamos al último mes del año, sí, ¡llegamos!, porque al final la vida nos da la oportunidad de cerrar un capítulo más de nuestros días y abrir uno nuevo, donde la hoja aun huele a nueva, elegir el color de la tinta con la que vamos a escribir las 365 páginas, para que en cada una plasmemos nuestros amores, conquistas, premios, dramas, para que las lágrimas corran por sus bordes, seleccionaremos las hojas más resistentes para llenarlo de besos carmín, para poder mordisquear las hojas de los nervios, para pintar en sus esquinas caricaturas que se animaran al hojearlo, y para que simplemente este nuevo capítulo sea nuestro.
El año nuevo siempre es el inicio, una segunda oportunidad, digan lo que digan los aguafiestas, la cuenta regresiva es dejar atrás todo lo malo para darnos la oportunidad de volver a iniciar.

¿A quién no le gustaría una segunda oportunidad en la vida?, y es que cada año nos deja un sabor de boca diferente, un año fue bueno en ciertas cosas, pero al año que le sigue es mejor en otras, la vida así es, pero la ilusión, la esperanza y sobretodo la fe de que el nuevo año será mejor es inevitable.

Un año nuevo, una mujer nueva es el propósito más grande que nos debemos hacer para este 2014, es enterrar, quemar o ahogar todo lo malo, todas las lágrimas vertidas en vano, todo los enojos, corajes, ¡todo!, y en cada campanada recordar con una sonrisa lo bueno que nos deja el 2013, pero sobretodo recibir con mucho muchísimo animo el 2014, porque ese sin duda ¡será nuestro año!.

Un año donde dando pequeños pasos lograremos todos nuestro planes, pero sobretodo un año donde seremos la mujer que queremos ser.
¿Qué queremos las mujeres?, lo queremos todo, queremos el triunfo laboral, la plenitud de una pareja, la estabilidad económica, el amor de un hijo o de la familia, queremos salir a tomar una copa con las amigas, viajar, leer, bajar de peso para lucir ese vestido, queremos prepararnos, todo lo que queremos, y que cada una de ustedes queridas lectoras sabe lo que quiere para este nuevo año, así que recuerden que la única limitante son ustedes mismas, que el mundo diga lo que diga, porque somos capaces de hacer todo y mucho más.
Así que, ¡2014 prepárate por que vamos con todo!

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