lunes, 26 de enero de 2015

Carta a mi enemiga


Querida compañera:

Quisiera iniciar estas líneas expresando que el título de esta carta es simplemente mercadotecnia, no concuerdo que entre las mujeres existan enemigas, porque no lo creo, pero no le podía poner “Carta a mi archienemiga”, porque sería muy dramático y titularlo “Carta a una no-amiga” simplemente no se lee “bonito”.
Así que dejaremos que la carta hable por sí misma, iniciare diciendo que creo que entre las mujeres no debería existir esa palabra en nuestro lenguaje aunque  sería imposible considerando que las mujeres hablamos en promedio unas 20 mil palabras por día y aunque tal vez no exista en el lenguaje debería ser un sentimiento reservado a momentos como “mi peor enemiga es la menstruación, la odio tanto”, o “ese rímel parece ser mi enemiga”, porque entre las mujeres siempre ha existido un código o siendo más profetas, los mandamientos que se acatan entre nosotras.
¿Por qué digo esto?, porque nos ha tocado ser el sexo débil siempre, y sí, aún hoy en día con las cuotas de género, las oportunidades laborales, nuestra vida profesional, sexual y reproductiva, las mujeres seguimos siendo las rezagadas en muchas áreas, iniciando porque tenemos sueldos más bajos que los hombres con igual cantidad de trabajo y porque nuestros múltiples roles nos permiten “no pensar en nosotras”,  pero quiero aclarar querida compañera que el pacto entre las mujeres debe y está vigente, por que ocupamos con quien desahogar nuestros enojos, corajes, contar nuestros anhelos, sueños y metas, por lo tanto quiero aclarar que no siento ningún tipo de odio ante tu persona.
Lo que sí es seguro es que tenemos diferencias, de ideas, opiniones, gustos y hasta de carácter, que no exista el odio no quiere decir que no exista todo lo demás, porque ante todos somos humanos y a veces poco tolerantes que nos gusta tener la razón. Por eso cuando debato, opinó o hago que toda una habitación se vuelque a escuchar mi punto de vista no quiere decir que busque la manera de arruinarte el día, sino que simplemente estoy siendo yo y ser yo no debe causar molestia a nadie más que a mí. Y sobre todo debes aprender a hacer y decir las cosas sin buscar la aprobación de los demás, y no solo debes yo también debo aprender a tener mi propia voz
Otra cosa muy importante, es que tener mi propio grupo de amigas (que se transforma en grupo de apoyo, subsistencia, emergencia, de fiestas, confesiones, de caja de pandora, contención y de secretos) no quiere decir que le declare la guerra a todas las mujeres del grupo o que las considere intrusas, pero seamos sinceras, ¿no es mejor la vida cuándo tenemos en quién confiar?, ese grupo al que pertenezco y el que tú también tienes es el grupo de confidentes que han soportado de todo juntas y que simplemente es el grupo que no te criticara si esa blusa no te va. Pero cuando se trata de trabajar, de sacar un proyecto, lo hacemos y sobretodo nos solidarizamos por una causa.
El mundo ya es difícil de por sí y a eso súmale tener que estar angustiada y escuchado las historias maravillosas que dicen otros que otros cuentas sobre mí y sobre ti es más que angustiante, por eso creo que debemos mantener el chisme como historias maravillosas y fabulosas que se cuentan para enriquecer el dialogo entre las personas, pero no como factor determinante de lo que se debe o no creer de lo que opino o no sobre ti.
Querida compañera, lo que ahora te pido es que hagamos un pacto por todas las mujeres, en que nos apoyemos, confiemos en nosotras y talvez, porque no, tomemos una taza de café como pacto para este 2015.
Las mujeres hoy debemos reafirmar nuestra sororidad, apoyarnos entre nosotras y ser files a una misma causa que compartimos por el hecho de ser mujeres.
Querida compañera, espero que estas líneas te sirvan para comprender que mi odio no es hacia ti, al contrario siempre tendrás en mí a una mujer comprometida y que sabe escuchar.


A t e n t a m e n t e


Una compañera




@AngieConter

martes, 20 de enero de 2015

Las manos de mi abuela



Creo que las manos de las mujeres están hechas para darle vuelta a la tortilla, recuerdo esas manos pequeñas y arrugadas que me enseñaban a preparar un mole: tostando el bolillo, los cacahuates y sin receta, al menos no escrita repasaba uno a uno los ingredientes, esas manos que cargaban el agua en cubetas para abastecer la casa (muchos años después llegó el tinaco), y si, esas manos que  daban vuelta a las tortillas, y que siempre estaban calientes en el tortillero listas para comer.

Ahora, casi dos décadas después de esos recuerdos, esas manos ya no le dan vuelta a la tortilla pero las heredamos, mi madre, mis tías, mis hermanas y yo.

De pequeña mi madre comía al final o de pie, al tiempo que volteaba del comal las tortillas y servía nuestros platos, tiempo después que mi madre regreso a la vida laboral en casa los roles cambiaron, y no pudimos más que seguir la dinámica de voltear la tortilla mientras ellos las comían, pero el comal es un ser injusto, arrogante y destructor, donde sudas, te salen ampollas cuando tu habilidad para dar vuelta aún no es muy buena, aísla y sobretodo te pierdes de esa convivencia  con la familia alrededor de la mesa.

Yo decidí hacer la huelga al comal, el que quisiera aquel alimento ancestral debía interactuar con el comal. Otras muchas han decidido lo mismo llegando a diversos resultados, eliminar el alimento de su dieta diaria, comprarlas recién salidas de la tortilladora, y otras muchas usar el microondas para calentarlas.

Cuando llego a casa y ya comieron, me doy cuenta que al lado del comal están unas pinzas como las que se usan para tomar cubos de hielo y ponerlas en la bebida, porque exactamente ellos no entienden cómo es que se logra darle vuelta a la tortilla sin quemarse.


@AngieConter

lunes, 12 de enero de 2015

Buscando la libertad y ser feminista

“Ninguna mujer tiene un orgasmo abrillantando el suelo de la cocina”. 
Betty Friedan

Ser feminista ha sido un problema desde su concepción hasta su ejecución, muchos me creen la anti hombres o la devoradora de los mismos hasta llegar a ser nombrada la feminazi, y no soy la única, en más de una ocasión  mujeres de diferentes estratos y condiciones hacen propia la misma angustia, el ser vistas como la causa por la que se inició esta lucha.
No es necesario que entre en un debate de definición, donde mencionemos los rasgos más importantes de la historia de este “movimiento social”, ni los ensayos más significativos, sus autoras, las guerreras, los momentos y sucesos, sino ahorraremos palabras en decir que el feminismo no es ni de chiste similar al machismo.
Y por qué inicio con este tema, por el simple hecho de que ya estuvo bueno de que cualquier acción que hagamos sea culpa de nuestro feminismo, sea buena o mala, porque si hablas de más, si te tomas una cerveza más que el resto, si te sirves dos veces de comer, por que usas minifalda, porque llevas el cabello como hombre, no atiendes tu hogar ni cocinas para tu esposo, exacto, todo eso es culpa del feminismo ¿seguros?.

“El primer deber de una mujer escritora es matar al ángel del hogar”. 
Virginia Woolf

Ser es una manera de decidir sobre tu cuerpo y tu vida, son esas desiciones las que van marcando tu camino pero que sin duda te hacen libre. Estoy segura que para más de una el feminismo a significado eso: libertad.
Simone de Beauvoire definió al feminismo como un “modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, pero debemos agregar que no todas las feministas nos encontramos como individualistas,  sino que al contrario encontramos placentero compartir nuestras vidas con alguien que acepta este modo de vida.
Ser feminista no indica que debes alejarte de los hombres y las relaciones con ellos, no significa ser la solterona o establecer relaciones íntimas con mujeres (muy respetable para quien lo hace),  sino que al contrario un individualismo es un proceso que cada una llevamos al hacernos al feminismo, es replantearnos la estructura cultural con la que crecimos y reestructurarla, por que es desde nosotras mismas donde debe darse el cambio, el feminismo implica una búsqueda de la libertad y finalmente una lucha en la colectividad.

"La vida de uno debe importar más allá de la cocina, la limpieza y los hijos, la vida debe ser más que eso. No moriré lavando una taza de té". 
Frase dicha por Margaret Thatcher en la película “La Dama de Hierro” 

La vida en pareja de una feminista debe ser basada también en una igualdad, sino que chiste tendría luchar fuera del hogar pero no exigir los mismos derechos en la privacidad del hogar.
Algo es verdad, no podemos pedir una igualdad cuando nosotras no damos esa igualdad, pero no por ser mujer nos van a exigir tener la cena lista para cuando él llegue, atravesar la ciudad para alcanzar a llegar a hornear el pastel, salir de una reunión para ir al cumpleaños del primo  y disculparte cada vez que sales tarde del trabajo, porque es tú deber como mujer estar.
Muchos me han dicho egoísta y creo que no soy la única, luchar por esa libertad de decisión no es ser egoísta,  muchas mujeres de mi generación y contemporáneas nos tocó esa lucha familiar (patriarcal) por la libertad anhelada, y cuando la lográbamos nos encontramos con una lucha interna “¿qué hacer con ella?, para hora tener que disculparnos por ser de tal o cual manera.
Pero en esta lucha no estamos solas, hemos aprendido de nuestras madres que juegan dos o tres roles y que increíblemente aunque no tengan carrera son administradoras, enfermeras, terapeutas, emprendedoras, maestras, curanderas y que al final son madres que se han enfrentado a un sinfín de retos con una sonrisa y hasta aprovechando las ventajas de la tecnología y preguntándome por whatsapp cómo va mi día.
Finalmente creo que ser feminista no debe ser considerado un estigma social, sino al contrario ser adaptado como una forma de ver la vida.  Talvez dentro de muchos años nos tendremos que atener a las consecuencias por esa búsqueda de libertad, por el momento creo que ha sido una gran decisión.  

"Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos. El ser humano no es un árbol frutal que sólo se cultive por la cosecha". 
Emilia Pardo Bazán
 

@AngieConter

martes, 6 de enero de 2015

2015

Inicio mi reflexión del nuevo año varios días después de la llegada del 2015. Este año no inicio con las clásicas uvas ni el brindis, fue un té no tan helado y abrir mi agenda para los siguientes 12 meses.

Cada año encuentro asombrosa la manera en que la vida nos da una nueva oportunidad, y no solo eso, nosotros mismos nos creamos esa nueva oportunidad para reiniciar, las metáforas de “escribir un nuevo capítulo de nuestras vidas”, “abrir la primera página de un libro”, entre otros que son parte de crear un comienzo.
Y como no mencionar la maleta, barrer la entrada de la casa, las monedas en el zapato, la ropa interior amarilla y roja, todo al final trata de una segunda oportunidad. Y nuevamente cada año el final y el inicio de un nuevo año esas 24 horas que nos separan de dar la vuelta al calendario son precisamente esas horas en las que debemos replantearnos todo.
Y me parece asombrosa esa división de segundos, donde todo se olvida y recibimos con una sonrisa el primer día del año tan esperado, porque creemos que este nuevo año será mejor que el que acaba de concluir, resetear nuestro equipo y “Bienvenidos al 2015”.

Esperanza es lo que esperamos.

Soy una creyente de reiniciar, de proponernos metas y plazos, pero también soy una creyente de que no debemos olvidar, nuestro pasado nos da los cimientos de nuestro futuro y el presente es lo que vamos construyendo.



Este año no pedí doce deseos, solo tengo uno, vivir!  

@AngieConter

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