Mi primer amor: yo
Nunca me enseñaron a amarme, amarme era egoísta, era sólo pensar en mí, quererme demasiado una egolatría. Amarme era mantenerme bien peinada, el vestido bien planchado y la cara lavada, esa era la forma en la que demostraba cuánto me amaba para ser amada por otras personas, ser admirada por otros. Crecí esperando que fueran los aplausos y los halagos lo que determinara mi nivel de amor. Me enseñaron que la vida y su convivencia debe de ser de dos, no hay mesas de una persona en los restaurantes, acomodar a una en el cine es muy complicado, y es que amarme también era sinónimo de soledad “ mira dice que se quiere porque no tiene a nadie ” y una niña espera encontrar al hombre de sus vidas y vivir un cuento de hadas la receta así lo dice flechazo por cupido, boda de ensueño y vestido blanco, el amor no acepta medias tintas, ni arcoíris. Lamentablemente esos príncipes en corcel llegaron, no del tono de azul que esperaba porque así como llegaban se iban y se llevaban un pedacito de ...