Cinco escenas, una pausa.
Primera escena Extrañaba pasar mis dedos sobre las teclas mientras la pantalla brilla y la lista de música se reproduce, recuerdo que desde muy joven las palabras han fluido, he tenido mis momentos de mayor o menor creatividad, encontrar un rincón para expresar y otras tantas para desatorar lo atorado. Había ocasiones donde la noche fue mi mejor aliada, otras al no tener un “cuarto propio” (claro, ya cuestioné el cuarto propio como privilegio para la creación) me resguardaba en un rincón dentro del baño de mi habitación, era el lugar más callado en aquellas noches de euforia familiar. Hace un mes dejé de escribir para mí y dejé de compartir para ustedes, me saturé. Me saturé, no sólo por una agenda con muchas actividades, sino porque era mucha la información que tenía en mi cabeza, mucho lo que sentía en mi corazón. Pausa. Segunda escena Y entonces me vi, caminando despreocupada un sábado a mediodía en pantalón deportivo y chamarra de mezclilla, con la ca...