lunes, 29 de junio de 2009

Secundaria, vaya hace cuanto....

Hace ya un montón de años, y ahora que veo a mi hermana
graduarse de secundaria
aquellos recuerdos que quise olvidar salen a
flote.

Esa mañana me desperté ansiosa, me puse mis zapatos negros bien lustrados, la medias verdes un dedo debajo de la rodilla, mi falda gris con rayitas verdes a media rodilla, la blusa, me peine (en esa época aun me peinaba), dome a mis chinos inquietos, me mire en el espejo y suspire, hace mas de dos meses en la cocina de la casa de había desatado una batalla, perdí pero no me di por vencida, habían pasado seis años de estar donde mismo, monjas, rezos, misas, y ahora estaría en un lugar donde a mi parecer esas palabras nunca las habían escuchado, varios compañeros iban a entrar a la misma secundaria que yo, eso a duras penas dibujo una sonrisa en mis labios.
Esa mañana me mandaron sola, mi primer día de clases en lugar desconocido, mi primer día en la “secundaria general no. 12”, la entrada estaba atiborrada, papás, mamá, chicos, chicas, unos parecían báldalos (no quería ni que me vieran) y a lo lejos una voz grabe decía “alumnos de 2 y tercero pasen a su salón…, los de nuevo ingreso cando escuchen su nombre pasen y fórmense!”, me fui acercando poco a poco, me deslice entre los prófugos que iban a ser mis compañeros, en el centro del patio un hombre grande y pelón pronunciaba sin que nadie le hiciera caso nombres y más nombres, vi a mi alrededor, era mucho mas grande que el colegio, filas y filas de salones blancos, me quede en las nubes, esa voz menciono mi nombre y con algo de timidez logre llegar a la fila, la chica de mi lado era algo rara, el que llego a mi lado era el tipo de niños que mi abuela me había dicho que ignorara, apreté fuertemente mi bolsa y respire, cuando nuestra fila estaba completa un profesor apareció al frente, traía un abrigo plateado y me dio la ligera impresión de que era un astronauta.
En el recreo que ellos llamaban receso volvía a ver a mis compañeros del colegio, las niñas ahora ya eran todas unas chicas, habían cambiado mucho, se veían distintas, más grandes, después del receso conocimos al director al que dos años después llamaría pingüino y gracias a el y al articulo que escribí sobre la falta de mantenimiento en la secundaria nacería mi amor por el periodismo, el segundo día de clases me perdí, tarde en ayar mi salón, dijo todos los salones blancos, a cualquiera le pasa.
Los días pasaron, y pasaron, se convirtieron en años, las materias fáciles, de allí adquirí varios seudónimos, como teacher y ratón de biblioteca.
Yo era “la ratona de biblioteca”, las horas libres las pasaba en la pequeña biblioteca, devorando libros de poesía y novelas de autores mexicanos, vaya decir esto es raro, pero en la secundaria era un espectro silencioso, callado era una seriedad andante, no reía, no participaba en las payasadas del grupo, el primer año fui jefa de grupo, ocho meses después me hicieron llorar, y 2 meses después de haber entrado mis según eso amigos del colegio me dejaron de hablar y dijeron que nunca les había caído bien, cubetazo tras cubetazo de agua fría.
La secundaria fue algo dura, venia de un colegio donde todos decían por favor y gracias, donde tonto era la palabra más fuerte que pronunciaban y la falda estaba 4 dedos debajo de la rodilla no cuatro dedos como falda, aun así me di cuneta que era buena declamando y no se dija escribiendo, pase tiempo conmigo misma y fracase dos veces en el amor.
La chica rara del primer día de clases se convirtió en mi amiga y aprendía a no juzgar.
El ultimo año me incline a no ser un borrego más de la manada y hasta la fecha nunca he dicho una grosería, mi cara labada y cero maquillaje prevaleció hasta segundo de prepa, me gradue como un ejemplo a seguir, Salí callada, seria y con el cabello largo chino pero en la prepa todo cambio me revele y fue allí cuando nació el desorden que soy ahora y que verdaderamente adoro.
El ultimo día de clases bueno más bien el día de la entrega de diplomas, camine derecha hasta la mesa donde estaban las autoridades, estreche la mano del pingüino y no llore, Salí por la puerta grande deseosa de no volver.

8 comentarios:

  1. si vaya que es bonito recordar y ver como ah madurado uno no crees? saluditos nostalgicos

    ResponderEliminar
  2. querida aki la secundaria si que es una etapa en la que dejamos muxas cosas de nuestra infancia, y asi sucesivamente con las demas etapas que tenemos a lo largo de nuestra vida de estudio, que nostalgico recuerdo el tuyo.

    saludos desde mi lejano bosque.

    bexos y abaxos.

    ResponderEliminar
  3. Si, aki...
    pero la secundaria fué una etapa que te dejó marcada para toda tu vida,cierto?

    saludos.

    ResponderEliminar
  4. Yo fui una mezcla de todo un poco en la secundaria, así como caminaba entre los nerds, lo hacía entre las mas... alocadas -por así decirlo- y a veces entre las mas fresas...

    De la prepa... bueno, mejor ni hablar de la prepa ;)

    ¡Qué bonito es recordar!

    un beso;

    ResponderEliminar
  5. Bello relato autobiográfico.
    ANGIE, siempre me adoré a las chicas que no usan mucho maquillaje y que gustan de los buenos libros.
    Así como tú, también fui ratón de biblioteca.
    Fracasé en el amor.
    Me puse de malas con varias personas que luego, me di cuenta, no merecían llamarse "amigos".
    Te comprendo, AKI
    :D

    ResponderEliminar
  6. Un beso alegre de mí para ti, que ojalá encienda la magia de tu sonrisa eterna, Aki.
    ;)
    Byee

    ResponderEliminar
  7. Hace cuanto que no pensaba en la secundaria..

    Fijate y a mi tanto que me gustaban las ratoncillas de biblioteca, lastima yo era de los malandros y no se fijaban en mi.

    Bueno a excepcion de una.

    Listo carnala firmado....

    ResponderEliminar
  8. Yo en la secundaria era el tipejo que decia "si señor y no señor"....y por lo tanto era como el bicho raro, jaja, pero a ti que te puedo contar...

    ResponderEliminar


Gracias por comentar
#BlogAngie

Escríbeme a

Lo que más nos ha gustado

Analytics