lunes, 11 de enero de 2010

Mis vecinos


Mi calle es tranquila, mis vecinos son viejitos tranquilos que se enojan con el ruido, con las calles que esquivan con el bastón, con el buenos días madrugador y un buenas noches a las 6 de la tarde, mis vecinos son esos viejitos arrugados con el pelo blanco, con los años encima, sin dientes, con joroba pero con una vida que aun disfrutan.
La mayoría tiene a sus hijos, nietos y bisnietos que los visitan cada fin semana, mi vecino un maratonista profesional murió hace ya varios años, una herida mal tratada lo dejo sin correr, pero para él era un maratón llegar a la tienda de la esquina tomar su “coquita” del refrigerador y tomársela con el tiendero mientras recordaba viejos tiempos, su esposa se la llevaron sus hijos.
Mi vecina de frente a la casa, ya es bisabuela, su esposo es taxista nocturno, le han tocado más de una pato aventura con los borrachitos “si tomas, toma taxi” marca su taxi colorado, la señora aunque tiene el pelo blanco blanco y en invierno parece un copo de nieve cría actualmente al más pequeño de sus nietos mientras su madre (osea su hija) sale a trabajar.
Mis otros vecinos de frente al ladito, uhy ya están más grandes, fueron de los primeros que llegaron a esta calle, cuando aun era un polvorín y en lugar de avenida era un rio que en épocas de aguacero crecía tanto que no podían atravesarlo para ir a misa los domingos, la señora platica emocionada que cuando llegaron dejaban la puerta abierta todo el día y nadie se les metía.
El que si es mi vecino de al lado es un sastre que tiene años como maestro de sastrería y de ingles, en las cálidas tardes de junio desde su local se escucha música de zuing, blues y jazz, el aroma de puro perfuma la calle.
Ahorita con el frio prefieren el calor del hogar, pero cuando el calor es sofocante sacan sus banquitas a las calle y las tardes se vuelven de chisme y tejido.
A veces me preocupa no saber quien es mi vecino, cuando salgo para el trabajo poquito antes de las 10 de la mañana las banquetas lucen limpias, los tendederos que se asoman de lo alto de las cosas ya cuelgan las blancas prendas y desde las ventanas el aroma de café de olla y frijoles fritos me conduce a mi destino, tal vez no los conozco del todo pero cuando me los encuentro en la calle no falta el “mira como has crecido”.


10 comentarios:

  1. Pues a mi me gusta convivir con mis vecinos y que sepan de mi y yo de ellos, a final de cuenats son parte de una colonia, de una calle de una comunidad, al final de cuentas se pueden convertir en parte de tu mundo.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Que chido!.. de alguna forma estas bien cuidada por que ellos siempre tendran el instinto paternal a flor de piel.. i like it! =)

    besos!

    ResponderEliminar
  3. Bueno, al menos conoces a tus vecinos, no importando que sean viejitos.



    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Huy al menos tienes el gusto de saber quien vive alrededor de tu casa, aca la gente no es muy de conocerse entre ellos asi que más o menos se quien es quien pero no me preguntes sus nombres porque solo de un buenos días no pasamos :S

    saludos

    ResponderEliminar
  5. afortunadamente cuento con buenos vecinos.... estamos siempre al pendiente de cada uno de nosotros...

    saludos :)

    ResponderEliminar
  6. Yo no sé hasta ahora con certeza a qué se dedica mi vecina, dizque es estilista... bue!
    La verdad es que a veces me la cruzo en el baño, porque compartimos, y dice cada cosa... ag!

    La última palabra que me dijo (porque andaba súper contenta y no sé que más hierbas) fue que limpie más, que no ande mucho en la calle.

    Qué diablos le importa!
    Ni que fuera mi madre, madre tengo y no quiero otra más.

    Sorry por tomar prestado un pedacito de tu site y desahogarme juaz!

    ResponderEliminar
  7. Que lindo mi querida Aki y si la verdad es que eso es bonito aaahhh que diera yo por vivir asi :s saluditos metropolitanos

    ResponderEliminar
  8. La melancolía de ser niño de nuevo. Ah, la vida, la vida, ¿qué es la vida? En tratar de entenderla se nos va la propia vida... jaja.

    Ta.

    ResponderEliminar
  9. Muy bonita descripción, hasta se antoja vivir en un lugar así. No me quejo de mis vecinos, ni tan grandes, ni tan jovenes, eso sí, de varias religiones. "Buenas tardes, buenas noches", esa es normalmente mi conversación con ellos.

    Saludos...

    ResponderEliminar
  10. de momento te das cuenta que tantas cosas se extrañan. que bueno es leer algo sincero. que vecinos tan interesantes.
    saludos :) prometo, prometo llevarte tus negativos, disculpa que haya estado tan distraido, los llevare
    horacio

    ResponderEliminar


Gracias por comentar
#BlogAngie

Escríbeme a

Lo que más nos ha gustado

Analytics