lunes, 11 de mayo de 2015

La madre de ser madre, Observaciones de una no madre

“Ninguna mujer tiene un orgasmo abrillantando el suelo de la cocina” Betty Friedan

A pasado el día de las madres y con ello se van las rosas, las tarjetas de buenos deseos y amor incondicional, las largas filas en cualquier restaurante y el constante sentimiento de ¿qué le regalo?, y sí, yo pase por todas esas largas filas para que mi madre se sintiera bien madre en su día, y no es sarcasmo aunque lo lean como tal, es que no soy madre pero reconozco el trabajo que implica ser madre.

Ser madre es un estado de incondicionalidad, un estado de obligación que no tiene un plazo ni fecha de caducidad -es efímero soñar que si el hijo cumple la mayoría de edad la madre es libre – al contrario es un trabajo de 24 horas x 365 días que no incluye días festivos, vacaciones, mucho menos prestaciones de ley y claro no hay un salario, ser madre es un trabajo que se hace por amor.
Todas llegamos a jugar a las muñecas y decir que era nuestro bebe y las que fuimos hermanas mayores nos aprovechamos de los más pequeños para usarlos de muñecos de carne y hueso, imitábamos el papel de nuestra madre, nos poníamos sus tacones, collares y al salir el fin de semana a pasear también queríamos cargar con bolsa y muñeco –aunque siempre papá terminaba cargándolo todo-, pero jugábamos a imitar un rol que debíamos aprender.

¿Por qué lo debíamos aprender?, no entrare en cuestiones teóricas, pero si en sociales: la mujer es la base de la familia, la protectora, la educadora de los hijos, el sustento emocional del esposo, la mujer es la procreadora de la familia y un largo etc. Nos enseñaron a que llegado el momento debíamos pasar de jugar a vivir ese rol.
Y no solo eso, también nos enseñaron a que retrasar o decidir no ser madre es ir contra la naturaleza
Hoy en día paso por las tiendas de artículos para bebes o las que se especializan en niños y encuentras cualquier artículo que facilita la vida y los primeros días con el nuevo habitante del hogar, la cantidad de libros para aprender a ser un buen padre y qué hacer con un recién nacido, ¿cómo aprendió mi madre sin un libro?, ¿serán suficientes todos esos libros o faltara alguno?.
Exacto, yo entraría en pánico.

De mis amigas, solo una tiene una pequeña de tres casi cuatro años, al principio sentí celos porque dejaría de pasar tiempo conmigo y así fue, pero también ha compartido conmigo esos momentos y hemos sabido disfrutar de “las pláticas de grandes” y construir fortalezas contra los monstros.

Pero también me tocó ver esa angustia de la que estoy segura pasan muchas nuevas mamas, tener que dividir el tiempo, poner buena cara para poder llegar tarde y ver a la mariposa en su festival de primavera o poner también buena cara aunque vaya medio dormida por que tuvo fiebre en la noche, hacer magia con el dinero para comprarle zapatos, no saber con quién dejarlo por qué está enfermo y en la guardería no lo reciben, y hasta la angustia de tener un trabajo estable para darle una vida digna.
Ser madre no quiere decir que te vuelves un ermitaño y olvidas la vida social, al contrario, se debe hacer maromas con todo, reír con otras madres y no madres, eso sí, asumiendo varios roles.
Tomar la decisión de ser madre es el principio del todo, procrearlo es solo una parte.

Ya el tiempo dirá que rol me tocara asumir, por el momento solo puedo decir que la admiro a las madres, admiro a mi mamá que sigue formando y siendo un ejemplo para mis hermanos y para mí y también admiro a las que han decidido no ser madres pero si las mejores tías o tías adoptivas.

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