sábado, 23 de abril de 2016

Ya basta de acoso #VivasNosQueremos

No sé si fue la primera, pero estoy segura que no es la última, estaba en segundo año de secundaria y tenía a uno de mis primeros novios de pasillos, de esos con los que una anda de manita sudada en el receso y entre una clase y otra le mandas cartitas, notas y escribes su nombre en el chismografo, era ese amor inocente que todas queríamos imitar de la novela de las 5 de la tarde.
Fue el quién me dio mi primer beso, pero fue un primer beso que no me gusto, poco a poco las cosas comenzaron a cambiar, disfrutaba leer en la biblioteca a la hora del recreo, o al llegar el grupito de amigos nos sentábamos a platicar, pero a él eso ya no le gustó, en esa época no tenía celular, eran lujos que solo muy pocos podían darse, así que nuestra comunicación era solo dentro de las aulas del plantel. No recuerdo cómo y por qué lo termine, es de esos episodios que he borrado de mi archivo de recuerdos, pero lo que si recuerdo es que después de eso me buscaba en el salón y en mi casa (vivía muy cerca de la secundaria), una mañana que no tuvimos clases se apareció en la puerta de mi casa y amenazo que tenía que volver a ser su novia por que me necesitaba y sino volvía se mataría, no entendí la gravedad del asunto, no comprendí que me estaba chantajeando emocionalmente, y aunque no volví con él, si tenía miedo, durante una temporada cada que sonaba el timbre en mi casa pensaba que era él.
Y el acoso sigue presente, hace poco un ex aparecía por lugares dónde ya sabía que pasaba y estaba esperándome con el “pasaba por aquí y mira te encontré”, me buscaba en la oficina, me marcaba muchas veces, eso ya no era agradable, dejo de ser románico cuándo empecé a tener miedo y esa ansiedad a que de repente pudiera aparecer, pero también existía un chantaje emocional de su parte, me decía que “podía vivir sin mí, pero me necesitaba”, “no podía querer a nadie más”, “solo yo lo hacia sentir”, “estaba cambiando para mí”, deje de estar bien y lo encarre, le dije que no me buscara nunca más, que no era ni agradable, ni sano para mí tener que estar en esta situación, fue la manera en que despedí una agonía que había empezado 6 meses atrás y que concluyó en sus palabras “no esperaba eso”, pero era necesario por que tenía que decir basta!
Y hoy en día tengo a mi acosador, un señor que siempre sobre la misma calle casi a la misma hora ambos nos cruzamos, el va en un chevy verde, de esos pequeños de dos puertas, y yo caminando rumbo al trabajo, siempre siento como disminuye la velocidad y en cuanto me retiro de su óptica, escucho como acelera, en esos segundos que transcurre, de reojo siento su mirada a veces veo su expresión, esa expresión que hace de lanzar besos, de sacar la cabeza por la ventana, de “sabrosearme”.
Hace unos días, fui víctima de “acoso digital”, casi 50 twets me ofendieron, amenazaron, dijeron que debían violarme, que parecía lesbiana, que era un hombre muy feo, que no merecía pedir derechos y muchas más cosas, todo por una foto en donde invitaba a las calles libres y seguras, ahora tampoco en le plano digital podemos expresarnos por que aparecen los discursos de odio a nosotras las mujeres, aparecen los “machitroll”, y yo se que esas acusaciones no son reales, pero aún así en la distancia, esas amenazas te quitan la tranquilidad (de este tema les escribiré posteriormente).
Es increíble, pero los acosadores creen que es lindo detalle de su parte, es normal, un clásico, algo indispensable que se “Debe” de hacer cuándo ven a una mujer, pero no, ya basta de ese acoso y violencia en las calles, queremos caminar tranquilas, seguras, queremos sobretodo ser nosotras sin el miedo de preguntarnos si regresaremos a casa esa noche.

Mañana voy a gritar, cantar y decir ya basta por todas las mujeres que han sido víctimas de algún tipo de violencia o acoso, hoy les compartí algunas de mis historias, las que me han hecho crecer como persona, pero sobretodo como feminista. Mañana la primavera será morada por que #VivasNosQueremos.

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