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Mostrando las entradas etiquetadas como #Reflexiones

Recordando a mi yo adolescente y a una panda roja.

  Sí, a mis 12 años creía que tenía todo el poder del mundo, que ya no era una niña por que caminaba sola a la secundaria, me doblaba la pretina de la falda para subirla unos cuantos centímetros más, me avergonzaba cuando algo no salía bien, sentí mariposas en el estómago, fui un mar de emociones descontroladas (como lo fuimos todas a esa edad) y canté súper fuerte: Arrivederci mi amor,  Bye, bye. Yo también fui de esas adolescentes, que se enojaba por todo, que lloraba por todo, no le contaba nada a mi madre pero “todo bien en la escuela”, era la hija perfecta –o al menos eso intentaba-, y ponía a todo volumen los discos –piratas- de UFF, Sakira, OV7, y cantaba imaginando que estaba en su concierto, recortaba las fotos de las revistas y escondía los posters debajo de la cama por que no podía pegarlos en las paredes, en la papelería de la esquina comprábamos blocs que tenían impresas las caras de la boy band UFF y soñaba con verme como las chicas de las revistas. Y claro, no...

Mudanzas I

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  Escribo estas líneas en mi última noche en la casa materna-paterna, llegar a este día fue un proceso de años que se resumió en un par de semanas y una decisión. Con el paso de los días y entre más se acercaba la fecha intenté recordar cómo había imaginado todos estos años cómo sería mi salida, como sería irme de la casa a la que llegué cuando muy niña, la casa que me vio crecer, las paredes que fueron cómplices de risas, llantos y enojos, los escalones donde me caí un par de –muchas- veces, cada rincón tenía una historia, ¿Cómo lo imaginé por años? No tengo un recuerdo claro de cómo imaginé que sería dejar la casa donde crecí, recuerdo que de niña me veía como en las películas, saliendo de blanco de la casa, con las vecinas asomadas por las ventanas viéndome subir al coche adornado de flores, si estimada persona que lee esta columna, también me imaginé de blanco. ¿Cómo se supone que dejas la casa donde creciste?, ¿Qué te llevas? –además de muchas cajas y bolsas- ¿Cómo dices...

Decidir I

  ¿Qué es decidir? Me he preguntado toda la semana, la decisión es ¿un acto de egoísmo?, ¿de libertad?, ¿de responsabilidad? ¿Se puede decidir sin afectar a terceras personas? A lo largo de nuestras vidas, decidimos, sea elegir el color que usaremos, la carrera que vamos a estudiar, con quién queremos compartir nuestra vida, quedarnos en casa a desayunar o ir a desayunar a un lindo restaurante instagrameable. ¿En qué momento nuestra decisión afecta a las demás personas y en qué medida somos responsables de esos actos? No lo sé, Por años he hablado de decidir, me he sentado a dialogar que tenemos el derecho a decidir sobre nuestras vidas y sobre lo que pasa en ellas, estimada persona que lee estas líneas, no me refiero exclusivamente a la decisión en nuestros derechos sexuales y reproductivos, me refiero a todo lo que tiene que ver en nuestra vida, todas y cada una de las decisiones que debemos tomar. Toda decisión llevará a un movimiento, toda decisión será aceptada por...

Reflexiones al amanecer

  No sé si a nuestra edad se trate de enamorarse, si las mariposas en el estómago están sobrevaloradas, sonrojarse nos da pena y la risa nerviosa nos delata. No lo sé, yo creo que sí. Estimadas personas que me permiten compartir las palabras, estas son las líneas con las que inició el 2022 (me regresé a borrar el número porque había puesto 2021) pasé los primeros días sin hacer nada, mi yo ansiosa que quiere trabajar y estar "haciendo" estuvo muy tranquila, nos sentimos tranquilas, felices. Probablemente me van y nos van a exigir muchas cosas, pero por primera vez quiero jugar con mis reglas y dejarme sentir, dejarme guiar, guiar es como bailar, y lo noté justo en los primeros minutos del primero de enero bailando cumbias, debo dejarme guiar, no pasa nada malo, no me pasó nada malo. Son las 7:26am y tengo los dedos entumidos, que gusto el mío de estar frente a la computadora tan temprano, pero el silencio es perfecto para repasar los pendientes en la nueva agenda (una...

Un brindis

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  Hoy brindo por todas, este año ha sido terrible, perfecto, gracioso, amoroso, sorprendente, mágico, he llorado, amado, reído y me perdí, me encontré y me volví a abrazar. Hoy brindo por todas, estamos vivas, estamos juntas pesé a ideas románticas de sororidad o malinterpretaciones de la enemistad femenina. En un 2021 que parecía eterno, donde la incertidumbre nos atravesó muchas veces, la angustia por un futuro incierto y los reencuentros que estuvimos aguardando por meses. En el 2021 nos volvimos a abrazar, nos reencontramos y por un momento los meses anteriores nos parecían un sueño o una pesadilla. Volvimos a recorrer las calles, carreteras y cielos, había olvidado lo que significaba hacer maleta y emprender una aventura, las primeras veces nos volvían a saber a eso, a una primera vez. El 2021 también fue de muchas lágrimas, de amistades que se fueron, de proyectos que se quedaron en ideas, de reconciliaciones que no se lograron, de palabras que dolieron hasta el alma ...

Miedo

  Le dije que tenía miedo, llegué preguntando sobre las relaciones y se me hizo un nudo en la garganta. Me es difícil dejar mi historia, pienso en mí y en mí historia, mi familia, aprendimos a simular aparente paz, la realidad es que no éramos felices. Desde ahí ¿Cómo construyes pensándote con la otra persona? Miedo, incertidumbre, compromiso, prejuicios, vínculos. El miedo me hizo llorar esa tarde, se lo dije, en mi mente no quería volver a verme como ese abril, acuclillada en la esquina en estado de shock, los siguientes meses la experiencia de lo aprendido me ayudó a ser la mejor actriz, no me pasaba nada, por dentro estaba destruida. ¿Cómo construyes desde ese miedo? Te das cuenta, me dijo, has formulado tus expectativas en negativo, no es que estés mal, es algo aprendido, pero fíjate como aún no pasa y ya estas predisponiendo. ¿Y si vives? Armazón, caparazón, armadura, profesión, seguridad, defensa. Protección… eso era lo que buscaba, protegerme, ¡claro! Por qu...

Cinco escenas, una pausa.

  Primera escena Extrañaba pasar mis dedos sobre las teclas mientras la pantalla brilla y la lista de música se reproduce, recuerdo que desde muy joven las palabras han fluido, he tenido mis momentos de mayor o menor creatividad, encontrar un rincón para expresar y otras tantas para desatorar lo atorado. Había ocasiones donde la noche fue mi mejor aliada, otras al no tener un “cuarto propio” (claro, ya cuestioné el cuarto propio como privilegio para la creación) me resguardaba en un rincón dentro del baño de mi habitación, era el lugar más callado en aquellas noches de euforia familiar. Hace un mes dejé de escribir para mí y dejé de compartir para ustedes, me saturé. Me saturé, no sólo por una agenda con muchas actividades, sino porque era mucha la información que tenía en mi cabeza, mucho lo que sentía en mi corazón. Pausa.   Segunda escena Y entonces me vi, caminando despreocupada un sábado a mediodía en pantalón deportivo y chamarra de mezclilla, con la ca...

La pastilla

 Esta es la primera vez que cuento esta experiencia, el recuerdo llegó a mi hace poco, hasta hace poco comprendí lo que había significado para mí. No recuerdo si tenía 19 o 20 años, recién empezaba mi vida sexual con un novio en aquel entonces de la universidad, todo me parecía nuevo y lo disfrutaba poco –duele confesarlo ahora- cada que nos besábamos, que me penetraba, que lo sentía recordaba las frases de las monjas “tu cuerpo es para servir a dios” , lo que me decía mi madre de no salir con un domingo siente, de lo mucho que criticaron a las vecinas de toda la cuadra que “salieron” embrazadas cuando estaban apenas en la secundaria o prepa. Era una buena hija católica de educación sexual nula, un miedo a lo desconocido. En una de esas veces, a mi pareja se le salió el condón, ahora que lo pienso la verdad no sé si lo que hizo fue quitárselo antes, no me di cuenta y no lo mencionó (a esa práctica de violencia sexual se le conoce también como Stealthing), cuando me di cuenta pa...

Soy, fui, ¿seré?, machista

  Primer acto: reconocer. Fui machista. Durante varios años lo he sido, ahora, me avergüenza, reconocerlo es importante porque me hace al menos, más honesta conmigo. En muchos espacios he dicho que también yo he sido (seguramente sigo siendo) machista, ahora más que machista creo que como mujer con privilegio ejercí opresión frente a otras mujeres. Adopté características masculinas de poder para competir con otras, para tener la aprobación y validación de quienes estando en el poder me decían que era la única mujer que aceptaban en su grupo. Y lo fui, lo fui por varios años y me sentía orgullosa de serlo. A las que llegaban las asustaba, las apartaba, y ejercía en ellas todo el poder que ellos ejercían en mí para demostrar que yo era la aceptada en el grupo. Reconocimiento era lo que quería, quería lo que ellos tenían, respeto, me negaba a ser vista como la mujercita. Me recuerdo así, de por sí ya tenían varios años usando el cabello corto, mi vestimenta era lo que po...

La carne asada con la abuela o como desde niña me dijeron que no comiera

  Este texto es la tarea que me dejó mi psicóloga. Es la primera vez que escribo el recorrido de varios años, kilos y dietas en un mismo texto. No ha sido-es fácil   La carne asada con la abuela paterna era un ritual que se realizaba una vez al año, recuerdo que era cerca del verano entre el día de la virgen del Carmen y el día del padre. La familia se reunía y siguiendo esas formas de organizarse, mis tíos se iban al asador y mi madre junto a las tías a la cocina a preparar lo que hacía falta. En el patio entre los árboles frutales mis primas, primos menores que yo jugábamos a las escondidas. Todo podía ser una estampa normal de una familia en domingo, pero llegaba la hora de comer. Mi madre nos acostumbró a comer todo lo que servía en nuestros platos, ella tomaba un plato para cada hija y servía los alimentos, cerciorando que comiéramos de todo un poco, nos sentaba en la mesa y comíamos, en casa todo se comía. Y en esa sencilla acción radicaba el inicio de...

Una boda, un funeral y un aniversario

  Nota previa, este texto tardó dos semanas en ser escrito, las palabras no   fluían, las emociones se arremolinaron y las ideas hicieron complot. Pero no quiere –quería- ser concluido.   Fue una semana de reflexiones sobre la vida, en un momento festejábamos la vida en la conformación de una nueva familia, momentos después despedíamos la inesperada partida de la vida y en otro momento conmemorábamos el deseo de una larga vida. Vida es eso y nada más: vida. Desde diferentes formas, colores, aromas, en una convivencia en distintos trajes, con abrazos dados desde la preocupación por un virus que aún sigue, tres momentos distintos para apreciar la vida que nos sigue reuniendo. Decía el poeta Amado Nervo  “vida, nada me debes, vida estamos en paz” , siempre recuerdo esa frase de su poema por mi abuelo materno, falleció meses antes de que naciera, lo conocí –a mi abuelo- por sus libros, entre esos uno de poesía, mi madre decía que era su poema favorito así q...

Desde el privilegio cruzando por la nostalgia Parte 2

  Me di cuenta que hace mucho que no escribía mis pensares, las palabras fluyen por mis dedos, pero se niegan a ser escuchadas. Hoy abrí la hoja y dejé que fluyeran. Tengo miedo, sí, yo también lo tengo. Por años las voces del deber ocuparon un espacio, por años el tener que ser ha sido la premisa. Hoy me siento en el sillón cada lunes a pensarme desde el yo, no desde el individualismo, no me malinterprete estimada persona lectora, sino desde el ser. A veces me he sentido insegura en el espacio que debería ser seguro ¿ustedes han sentido eso? Otras el temor, el temor a no ser lo que se supone debería, si, esas voces se arremolinan y murmuran. Algún día regalaré stikers de mis lentes le digo mientras pasa la hoja de su cuaderno.  Hay días que las voces son más fuertes, otras se disfrazan de personas que gritan, lloran, cantan, ríen.  A veces he sentido que le hablo al viento ¿ustedes también? ¿Cómo construyes espacios libres?, ¿Cómo hablas desde la libertad d...

Desde el privilegio cruzando por la nostalgia Parte 1

  Tengo que hablar de la nostalgia, del privilegio y de cómo me di cuenta que una me ha llevado a la otra por varios años. En los siguientes textos en el #BlogAngie voy a desarrollar estos temas. Soy una “buena” hija de una familia conservadora, católica y clase “forzada” media en Aguascalientes, estudié en un colegio de monjas porque mi madre y padre venían de esa generación del esfuerzo donde la buena educación es la base para poder ser alguien en esta sociedad. Y es que desde siempre he sido una persona privilegiada, si privilegiada, el primer paso es reconocerlo, luego entender este privilegio para después ver qué hago con esto. La escuela de monjas a la que iba no era el gran colegio de clase alta, era un colegio de religiosas que apoyaban en la comunidad y que su lema era servir. Cuando yo entré se podía ver a muchas niñas y niños de clase muy baja, zapatos desgastados y los suéteres o muy grandes o pequeños heredados por hermanas y hermanos. Como fueron pasando...

Recuerdo cuando me besaron por primera vez, recuerdo cuando me amenazaron. Recuerdos que no quieren ser recordados.

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  Es la primera vez que lo cuento y lo contaré en este espacio. Pensé que este recuerdo había sido olvidado es más pensé que había sido una pesadilla, una parte de mi lo creía y otra no lo quería. Pero estaba en el armario.   Fue en la secundaria, no recuerdo el año, recuerdo ese uniforme verde, el grupito con el que me juntaba, hablábamos de todo lo que íbamos hacer cuando fuéramos adultos. Fue mi primero novio, el primero al que besé y el primero que me amenazó. Ahora de adulta pensaba que estaba mal yo, que tenía miedo de relacionarme, de estar con alguien, había olvidado por mucho tiempo detalles de la secundaria. ¿Qué me había llevado a tener miedo? Recuerdo la sensación de miedo, recuerdo que le dije que ya no podíamos ser novios –no recuerdo porqué la separación- recuerdo como me dijo que no podía dejarlo, si lo dejaba se iba a quitar la vida, que si lo dejaba moriría, que si lo dejaba me iba a buscar. Recuerdo que empezaban las vacaciones y pude refugiar...

Seré breve

  Escribo esto a las 6:48am, El brillo de la luz de la pantalla resalta en el estudio que empezó improvisado en casa, Hoy es lo más serio en vida, Escribo esto desde el sueño y el cuerpo adolorido de quien no ha tomado café todavía pero no debería de tomarlo tanto cuando pelea con las palabras, Escribo desde él te quiero que se quedó guardado, un te extraño perdido y un vamos por un cerveza escondido entre miedos, historias y vergüenzas. Escribo esto   mientras volteo a ver la agenda, la lista de actividades en garabatos desconocidos que solo yo entiendo, Frente a mi fotos y papeles pegados con más listas, Un pañuelo desechable, un ramo de flores al que le falta agua. Escribo y recuerdo que deje las macetas de la oficina afuera “les dio mucho aire” y del recuerdo de “tienes muchas plantas”, Y recuerdo. Solo será   temporal la habitación oficina hoy la oficina que un día fue habitación. Pasaron once meses, las paredes saben de memoria el discurso, l...